Acompañamiento de campaña
¿Cómo viene el lote comparado con la vez anterior?
Un mapa suelto dice cómo está el lote hoy. Dos mapas de fechas distintas dicen para dónde va.
El problema
Cada vuelo termina siendo un archivo aparte, en un mail viejo o en un pendrive. Comparar dos fechas se reduce a abrir dos PDF uno al lado del otro, y la pregunta que importa —si ese sector mejoró o empeoró— se responde a ojo.
Qué recibís
- Vuelos acordados
- Las fechas se definen al principio, en los momentos donde la medición cambia una decisión.
- Historial en un lugar
- Todos los trabajos del lote en tu seguimiento, sin buscar en el mail.
- Comparador entre fechas
- Las dos fechas superpuestas, con una barra para pasar de una a otra.
- Lo que cambió
- Cuánta superficie pasó de una condición a otra entre un vuelo y el siguiente.
Qué te permite decidir
- Si lo que hiciste funcionó, con el mapa anterior al lado y no de memoria.
- Qué sectores mejoran solos y cuáles vuelven a aparecer campaña tras campaña.
- Cuándo conviene volver a intervenir, sobre una serie y no sobre una foto.
Los límites, dichos de frente
- Para que dos fechas se puedan comparar hay que volarlas parecido: altura similar, condiciones de luz comparables y el mismo índice. Si una fecha se voló distinto, la comparación sirve para ver el patrón pero no para restar valores.
- Los índices comparan sectores dentro del lote. Entre fechas se compara cómo se mueve el patrón, no el número absoluto, salvo que haya calibración de por medio.
- El seguimiento no adelanta nada: muestra lo que pasó entre dos vuelos. No predice la campaña que viene.
Cuándo conviene
Las fechas se acuerdan al arrancar la campaña, atadas a los momentos donde todavía se puede hacer algo con el dato. Un vuelo tarde documenta, no sirve para decidir.
